Ulises Bueno recibe un regalo emotivo de fans que muestra su historia a través de tatuajes y se conmueve por su esfuerzo y cariño constante hacia él en shows como el del Obelisco.
El cantante detalla sus tatuajes desde los 8 años: un león por la pérdida de su papá que cuidaba la manada, alcohol de momentos oscuros de consuelo, micrófono para desahogarse, símbolos de su carrera donde brilló ante su ídolo y hermano el Potro, mujeres en su vida, y un reloj a las 4 menos cuarto por la hora de la noticia de su muerte, que le da fuerza para seguir.
Bueno explica que escribe su historia en la piel para que otros la lean sin preguntar, resalta su resiliencia y esfuerzo en un camino difícil, valora que fans admiran su expresión de sentimientos más que su canto, y siente libertad en el escenario para comunicar amor, contagiando a la gente que canta y baila sus temas en escenarios emblemáticos.
Habla de su fe, alejada tras la muerte del hermano pero recuperada al entender que las cosas pasan por algo, lo que le permite cambiar, crecer y no repetir errores, siendo ejemplo contra lo nocivo de la noche. Disfruta ahora familia, sobrinos, hija y mamá, tras salir de la oscuridad; toca menos para valorar lo simple como mate matutino versus excesos pasados. Celebra tres nominaciones a los Premios Gardel por mejor canción de cuarteto tras 25 años vigente, solo pide cariño de fans que viajan por el país viéndolo.
Bueno advierte a fans obsesivos que prioricen familia y seres queridos reales sobre idolatrarlo, ya que no será eterno, y promociona su show el 8 de julio en Movistar Arena, entradas en movistararena.com.ar que se agotan rápido.