El sindicato de Samsung Electronics en Corea del Sur pasó de 6.000 a 75.000 miembros en seis meses, amenazando huelga histórica por demandas salariales y mejoras laborales en la división de semiconductores.
Los trabajadores afirman que ya no se esconderán y que el poder para cambiar la compañía reside en su participación, potencialmente agravando la escasez global de chips y frenando la carrera por inteligencia artificial.