La señora Hilda sufrió durante 20 años con una hernia que no desaparecía pese al tiempo transcurrido.
Al participar en la oración junto al pastor León y colocar la rosa consagrada en el lugar de la hernia, algo sorprendente sucedió y se curó.
Hilda cuenta que la acompañó a su hija a la iglesia, rechazó operaciones previas y ahora da testimonio de su milagro, invitando a otros a recibir la bendición.