La Torre Montparnasse, apodada verruga o monolito por parisinos, inicia remodelación de 600 millones de euros privados para ser más luminosa, ecológica y alta, con fachada transparente, hotel de lujo e instalaciones deportivas.
Construida en 1973 dividiendo opiniones, generó miles de millones en oficinas y turismo atrayendo 30 millones de visitantes; obras de cuatro años inician este verano, reabriendo observatorio en 2030, retrasadas dos años de Juegos Olímpicos 2024.
Críticos como Patrice Mer de asociación Mons Quator denuncian greenwashing, con solo 30% verde y paneles solares al 0,3-0,7% energía; altura reducida a menos de 10 metros tras demandas, vista impactante a 210 metros.
Residentes ven positivo por vegetación y negocios, pese declive 20 años; promotores y alcaldía callan, copropietarios discuten equidad en cambios piramidales.