Demián Reidel, ex presidente de Nucleoeléctrica Argentina, usó tarjetas corporativas del Estado para gastos personales por unos 300 mil dólares, incluyendo discotecas en Madrid, servicios de playa en Valencia, free shops, ropa, retiros de efectivo por 60 millones de pesos y hoteles.
La empresa estatal opera centrales nucleares y Reidel, cercano a Javier Milei, renunció en febrero por causa de corrupción por sobreprecios del 140% en limpieza de Atucha. Declaró odiar a los argentinos y llamó al país maravilloso salvo por su población.
Panel critica falta de controles en empresas públicas, exige auditorías y devolución de fondos, cuestiona si es sistemático más allá de Nucleoeléctrica. Actual presidente dice inspeccionó tarjetas y exigió reembolsos, pero omite detalles en informe al Congreso.
Escándalo revela hipocresía de gobierno que recorta sueldos mientras funcionarios derrochan con plata pública, en contexto de pobreza generalizada.