El dueño relató que armó el auto con su padre, quien aprendió con 3CV y usó uno para repartos antes de 1980, restaurando un modelo 1986 manteniendo motor y partes originales Citroën.
La restauración más difícil fue la fibra de vidrio de la carrocería, trabajo escaso hoy fuera de piletas, y salir con él genera placer por los saludos constantes de fans del 3CV y Mehari.
Es un hobby especial para paseos diarios, ideal por su encanto único.