Un tuit de Ulises se viralizó al rechazar la invitación al casamiento de su mejor amigo porque la tarjeta cuesta 90 mil pesos por persona, y con su pareja Agus suman 180 mil, plata con la que harían "varias cosas". Afirma que las fiestas deben financiarse con recursos propios, no de invitados.
El panel debate si es común cobrar tarjetas en casamientos, especialmente en el interior del país como Corrientes, Tucumán o Santa Fe, donde se ve como colaboración familiar similar a cumpleaños de 15. Algunos defienden que revela quiénes son verdaderos amigos, otros lo llaman "rata y manguero" o imposición chocante en tiempos económicos difíciles.
Opiniones de espectadores vía WhatsApp dividen: del interior dicen "es normal, compartimos la fiesta", porteños rechazan como egoísta y prefieren asado propio. Panelistas comparan con baby showers o despedidas, insisten en que si no podés pagar, no hagas la fiesta, y hombres son más empáticos para colaborar.
Se aclara que 90 mil es cubierto barato (fiesta media sale 150 mil), y sirve para confirmar invitados y evitar deudas con salones. Críticas a no avisar previamente, como pedir manguito mesa por mesa.