El panel profundiza en el caso del triple femicidio de Lara, Morena y Brenda en Florencio Varela, vinculado a narcotráfico y robo de droga, donde Pequeño Jota, extraditado desde Perú, enfrenta graves riesgos tanto en prisión como en libertad según determine la Justicia Federal de Morón.
Las víctimas, todas menores de 21 años, sufrieron torturas extremas como arrancarles las uñas y cortarles los dedos uno por uno antes de ser asesinadas, en un mensaje claro de la organización criminal que explota sexualmente a mujeres como eslabón débil. Testigos colocan a Pequeño Jota en la escena con las chicas vivas y muertas, y el crimen busca intimidar a un grupo selecto de unas 60 personas del bajo mundo.
La familia de Lara reclama justicia real y perpetua, pero advierten demoras por 11 imputados, recursos legales como nulidades y defensas de narcotraficantes que alargan procesos hasta dos años o más. Se discute la falta de jurados populares en causas federales y el temor de testigos a represalias, comparando con operativos en México y Brasil donde policías van encapuchados.
En Varela abundan casos similares de violencia narco como Lucas y Lautaro o Paloma y Josué, y la sociedad exige presión para evitar salidas transitorias. Pequeño Jota, de 20 años, llegará con fuerte despliegue de seguridad, pero su defensa podría complicarse por el peligro del caso.