Los invitados discuten la crisis en la industria de la moda argentina, donde quedan pocos géneros nacionales y diseñadores importan telas de lujo como Valentino o Armani.
Los talleres pagan altos impuestos, marcas pret-a-porter locales sufren, mientras complementos de lujo como perfumes sostienen en crisis pasadas. Mencionan llegada de Shein y cierre en otros países.
Curaduría permite encontrar calidad en ferias como Punta Mogotes, origen de tendencias como vestidos blancos de novia por rebeldía.
Concluyen que vestirse es política personal, reflejo de gustos y estado anímico.