Tres personas murieron por hantavirus en un crucero de lujo con 170 pasajeros y 70 tripulantes que partió de Ushuaia rumbo a Cabo Verde. La enfermedad, transmitida por roedores a través de su orina, generó un brote dramático durante la travesía que incluyó paradas en Georgia del Sur, Santa Elena e Islas Malvinas.
Las víctimas fueron desembarcadas en Santa Elena y el barco llegó a Cabo Verde en África bajo estrictas medidas sanitarias. Autoridades analizan casos sospechosos entre el resto de la tripulación y pasajeros, con toda la embarcación en observación para detectar más contagios.
El hantavirus es difícil de combatir en entornos cerrados como un crucero, que funciona como una ciudad flotante con comisaría y servicios completos. La Organización Mundial de la Salud interviene para rastrear el origen, posiblemente roedores a bordo o en puertos, y prevenir propagación global dada la ruta exótica del viaje.
La situación empaña un crucero de primer nivel y genera conmoción, ya que una de las fallecidas tenía 70 años. Se investiga si el contagio inició en tierra o en el barco, con énfasis en evitar más muertes.