El panel de La noche de los ex analizó el conflicto en Gran Hermano por el control de la cocina, donde Manu quedó fuera del grupo dominante tras una apuesta por comida que lo desestabilizó emocionalmente. Mostraron un clip de enojo en la casa, con Manu discutiendo "¿Realmente a esa altura el partido me chupa un huevo?" y puteadas como "¡Puta madre!" por presiones sobre qué decir y con quién hablar.
Manu reveló en una parte 2 su apuesta para sacar ventaja, pero el panel debatió si la cocina da poder o solo conflictos: algunos como Lola defendieron que Manu cocina bien, maneja basura y bidones, aportando a la convivencia; otros criticaron su "autoritarismo" y obsesión por liderazgo, afirmando que nunca ganó un cocinero y que lo desvaloriza.
Brian y otros señalaron que Manu busca recuperar la cocina para consolidarse como líder, acercándose a La Bomba Tucumana y Tamara, pero enfrenta desunión y psicología inversa del grupo rival de ocho fuertes y leales. Lola cuestionó shippeos pasados de ex-participantes como Anelis.
El debate resaltó que un chip forzado no vende y que Manu debe abrir panorama hablando con La Bomba Tucumana, quien no es obsecuente. Al final, anunciaron vuelta a la fiesta.