Luciano Kunis, productor de papines andinos, mostró en el estudio variedades coloridas cultivadas por encima de los 3.000 metros de altura en el Valle de Tupungato, Mendoza.
Los papines presentan pigmentos naturales como antocianinas que protegen contra la radiación solar y aportan minerales como hierro, con un sabor más dulce y textura cremosa que los convencionales. Se producen en bajas cantidades, entre 2 y 5 toneladas por hectárea, frente a las 40-50 de las papas tradicionales, lo que eleva su valor en el mercado.
Originarios del Perú y Bolivia con 8.000 años de antigüedad, estos tubérculos ancestrales se adaptaron en terrazas andinas y hoy se distribuyen por Argentina para rescatar variedades en riesgo de desaparición. Kunis destacó su uso en purés, chips y alimentación infantil.
En la charla también recordaron el encuentro de Kunis con el piloto Franco Colapinto, quien recibió tomates del productor, resaltando su humildad pese a su agenda en Miami.