Intensas lluvias y tormentas azotan Miami, sede del Gran Premio de Fórmula 1 donde Franco Colapinto larga octavo a las 14 horas, adelantado desde las 17 por amenaza eléctrica en un sistema estricto de EE.UU. que prioriza seguridad.
Las condiciones cambian planes: pista mojada reduce visibilidad y control, aumentando riesgos de accidentes. Recuerdan protocolos como en Mundial de Clubes, donde desalojan todos ante tormentas y reanudan después.
Por ahora la carrera sigue en pie pese a la lluvia costera, habitual en la zona que pasa de sol a tormenta rápido.