Leopoldo Olegario Araos de 49 años ingresó al cotillón de Paula Lastiris de 47 años en el centro de La Plata y le disparó cuatro veces en el torso con un revólver calibre .44 Vencedor, causándole la muerte instantánea; el crimen ocurrió a las 16:30 del jueves, el mismo día del cumpleaños 20 de su hijo.
Descartaron la hipótesis inicial de deuda por alquiler porque Paula estaba al día y el local era herencia de los padres de Leopoldo, quien era conocido en el barrio como problemático, juntando latas y molestando; vecinos lo persiguieron tras los disparos, un taxista se negó a llevarlo y policías lo detuvieron rápidamente con el arma en mano, que tenía pedido de secuestro desde 2015 en Malvinas Argentinas por robo.
La causa pasó de homicidio simple agravado por uso de arma a femicidio en próximas horas; la defensa alega problemas psiquiátricos pero fiscales lo rechazan por premeditación, ya que salió de su casa armado, disparó sin mediar palabra y huyó caminando relajado; no hay evidencia de discusión previa ni cámaras internas confirman, pero hay filmaciones externas en análisis.
Paula y su marido Walter Romero, peluquero, planeaban abrir una sucursal de peluquería pero necesitaban habilitación que Leopoldo no firmaba; el local estuvo 20 años vacío por conflictos con dueños anteriores; vecinos del solarium y verdulería lo describen como loco y dicen que todos los inquilinos se iban por problemas con él; el marido salió minutos antes y volvió para encontrar la escena.
En vivo desde el lugar, Mati López mostró sangre, desorden, luces prendidas desde el crimen y entrevistó testigos que gritaron alertando del asesino; panel critica justicia por excusar delincuentes con psicólogos y exige perpetua, destacando potencia del arma que revolea el cuerpo y pericia del tirador que acertó los cuatro disparos.