Juan Zamorano, primer argentino en Parataekwondo olímpico, cuenta que a los 23 años perdió el brazo derecho en un choque contra un guará en Liniers, cayendo en depresión con tratamientos psiquiátricos y trabajos informales como reparto de sushi o cortar pasto.
A los 24 empezó taekwondo convencional en Merlo con Eduardo Guzmán, quien lo aceptó pese a la discapacidad; ganó medallas de bronce compitiendo de igual a igual, usándolo como terapia para salir de la calle y mejorar su vida.
Tras tres años sin competir por una ley que lo sacó de convencionales, entró al Parataekwondo vía Carlos Guerrini y Facundo Novi; clasificó a Tokio 2020 ganando en Costa Rica, logrando bronce sin público, y repitió en París 2024 con apoyo masivo del público francés.
Entrena con convencionales en el Cenard gracias a Gabriel Talaburelli, sacrificando changas familiares por becas y apoyo de su familia, siempre compitiendo por todo sin distraerse por multitudes.
Relata anécdotas como competir forzado por su profe pese a no tener plata, o resolver control de pulgares en China con Talaburelli usando una sola mano.