En el aniversario del hundimiento del Crucero General Belgrano el 2 de mayo de 1982, se recordó que el buque veterano de la Segunda Guerra Mundial, comprado por Argentina en los 50, fue torpedeado fuera de Puerto Argentino con 1093 tripulantes, muriendo 323.
El capitán Héctor Bonzo fue el último en abandonar el barco, defendiendo la legitimidad del ataque y afirmando que en el Belgrano no hubo víctimas sino héroes. Sobrevivieron dos tercios pese al doble torpedo.
Historia de hermanos cantineros civiles Heriberto y Leopoldo Ávila, santiagueños que rechazaron bajar y murieron juntos buscando al otro. También Darío Volonté, cantante y maquinista, sobrevivió gracias al entrenamiento.
El buque, modernizado con misiles, era el más potente de la flota argentina; muchas muertes por hipotermia en balsas en mar encrespado.