En el pueblo de Rawson, cerca de Chivilcoy, un gaucho llamado Zacarías Martínez se convirtió en leyenda al participar en el circo de Buffalo Bill en 1891. Eduardo Casay convenció al famoso showman de incluir a los mejores jinetes argentinos, enviando 200 potros salvajes y gauchos que impresionaron en Europa.
Los gauchos actuaron en Francia y desfilando en Londres frente al Palacio de Buckingham, donde Zacarías evitó una tragedia enlazando un caballo desbocado con su lazo, ganándose la admiración de la reina Victoria y una invitación al palacio.
Compañeros como Ismael Palacios protagonizaron anécdotas con la Guardia Real, y Zacarías, sepultado en Rawson, permanece como figura icónica de esa hazaña olvidada que unió gauchos pampeanos con cowboys e indios sioux en el mayor espectáculo del mundo.