En Wilde, cuatro delincuentes en un Cronos interceptaron a un padre que recogía a su hijo de 8 años de clases de dibujo a las 8 de la noche. Bajaron armados, violentos y jovencitos, subieron al auto con el niño en medio y lo retuvieron hasta que la madre gritó pidiendo ayuda policial.
Lo empujaron para bajarlo y huyeron con el vehículo. El niño quedó conmocionado, no quiere salir de casa y vio otra persecución policial al día siguiente. Familia opera con protocolo de seguridad: bajar rápido del auto por temor a robos constantes.
Wanda, madre de la víctima, pide más patrullaje y fin de la inseguridad que impide salir tranquilos incluso a las 2 de la tarde. Policía llegó tarde a la denuncia por falta de patrullas locales.
Vecinos evitan mirar delincuentes y desvían si ven sospechosos. Víctimas entregan todo sin resistir para evitar escaladas.