El condenado Orlando Tristán Novillo, un hombre con tres antecedentes por abusos sexuales que estaba preso, creó perfiles falsos de adolescente para contactar a una nena de 12 años en redes sociales durante la pandemia. Insistió hasta ganarse su confianza, le pidió fotos en ropa interior y desnuda, y la obligó a realizar actos sexuales dirigidos por él virtualmente, sin contacto físico.
El abusador también usó a la menor para estafas: obtuvo datos de tarjetas de crédito y realizó transferencias fraudulentas que generaron deudas para la familia, afectada por la crisis turística del padre. La nena, sometida por terror, ocultó todo hasta los 15 años, cuando se lo contó a su profesora de danza, quien alertó a los padres.
Un tribunal lo condenó a 20 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal, interpretando que valiéndose de la tecnología y sometiendo la voluntad de la víctima, hubo agresión carnal aunque no física. El fiscal Oviedo explicó que el artículo 119 del Código Penal protege la autodeterminación sexual, y destacó el rol clave de la docente que escuchó sin juzgar.
El conductor criticó duramente al delincuente, llamándolo "hijo de puta" e "inmundo", y cuestionó cómo presos acceden a celulares para cometer delitos.