Los choferes de aplicaciones como Uber, Didi y Cabify pierden dinero por kilómetro recorrido debido al aumento de costos operativos que superan los ingresos que reciben. El costo por kilómetro alcanza los 580 pesos, mientras las apps pagan entre 350 y 500 pesos, lo que genera una pérdida constante y obliga a los conductores a desgastar sus vehículos sin rentabilidad.
En un año se sumaron 100.000 nuevos choferes, muchos con autos de más de 20 años de antigüedad, impulsados por la caída del empleo registrado y la crisis económica. Los gastos incluyen nafta con suba del 70% anual, seguros del 60%, service cada 3 o 4 meses y mantenimiento intensivo, todo prorrateado por Pablo León, titular de los choferes unidos.
Antes los choferes ganaban guita extra, pero ahora lo hacen por necesidad para paliar la falta de ingresos, manejando 12 horas diarias. Además, 20.000 alquilan autos a 400.000 pesos semanales, sumando combustible y estrés vial, con falta de controles sobre antecedentes y riesgos en caso de accidentes.
El panel criticó las excusas del gobierno sobre el empleo no registrado, señalando que no compensa la pérdida de puestos formales ni genera calidad laboral, reflejando la crisis en Argentina donde jubilados también manejan para acceder a medicamentos.