Cecil Muka Kinani sale de prisión tras 30 años condenada por matar a un vecino en el genocidio contra tutsis de 1994 en Ruanda; es parte de últimos 16.000 de 120.000 procesados, pide perdón y recibe paz.
Vive cerca de familiares de su víctima y ex perpetradores; su hija la reencontró adulta. El vecino que la acusó también fue perpetrador y está libre, sin hablarse.
Perdió tierras vendidas por autoridades para compensar víctimas, viviendo en precariedad a los 70 años con su hija. ONG como Prison Fellowship Rwanda ayudan con reintegración; ex perpetradores como Claver trabajan con sobrevivientes como Claudine.