Banksy colocó una estatua de un hombre de traje con bandera cubriéndole la cara y pie delantero en el aire, cerca del Palacio de Buckingham en Londres, firmada en video con marcha militar.
Rodeada de estatuas solemnes como Winston Churchill y Florence Nightingale, invita interpretaciones: fanatismo que nubla visión, futilidad nacionalista, marcha al vacío. Similar a viñeta de Bernardo Ehrlich en Clarín 2014.
Panel la ve como crítica a política planetaria, fanatismo político o futbolero llevando al abismo; acordada con intendencia, no graffiti clandestino.