Un ataque ruso en la región de Odessa dejó dos personas fallecidas y cinco heridas, destruyendo viviendas en zonas residenciales e infraestructura portuaria estratégica. Los equipos de emergencia combatieron incendios intensos.
El gobernador regional Oleg Kiper calificó la magnitud del bombardeo. Las fuerzas de rescate continuaron removiendo escombros en los sitios afectados, subrayando la peligrosidad sobre puntos logísticos y zonas habitadas del sur de Ucrania.