Doctora Carla Junqueira, abogada experta, detalló que en Brasil cualquier insulto o gesto por color de piel es injuria racial equiparada a delito de racismo, con penas graves y 297 presos actualmente más mil procesos abiertos.
La especialista enfatizó que la sola palabra de la víctima no basta, requiere conjunto probatorio para respetar presunción de inocencia; casos se viralizan por redes, ofendiendo colectivamente a brasileños.
Para extranjeros como en caso de Agustina, se argumenta error de prohibición por desconocer gravedad local como atenuante; Brasil tiene deuda histórica con comunidad negra (50% población), último en abolir esclavitud sin políticas de inclusión.
Hay 5000 denuncias anuales pero pocas condenas; legislación busca ejemplificar. Junqueira advirtió sobre frases comunes en Argentina como trabajé como negro que en Brasil son injurias, y campañas educativas contra ellas.