La administración de Donald Trump notificó al Congreso de Estados Unidos que las hostilidades contra Irán iniciadas el 28 de febrero concluyeron con un alto el fuego prorrogado desde el 7 de abril, calificando de inconstitucional la regulación sobre poderes bélicos.
La carta dirigida al presidente de la Cámara Mike Johnson y al presidente pro témpore del Senado Chuck Brackley detalla que no hubo intercambios de disparos desde entonces, aunque la amenaza iraní por armas nucleares persiste y el despliegue militar se adaptará sin retirada inmediata.
Irán responde con escepticismo: el jefe militar Mohammad Jafar Asadi advierte alta posibilidad de reanudación del conflicto, mientras Yousef Peseshkian, asesor e hijo del presidente, afirma que Irán ganó prestigio internacional pese a daños sufridos.
Las negociaciones continúan sin acuerdo definitivo, con cautela en mercados energéticos por posibles consecuencias inmediatas.