Shakira realiza la prueba de sonido en un escenario de 1.345 metros cuadrados frente al Copacabana Palace en Río de Janeiro, ensayando hasta la 1:30 de la madrugada. El show gratuito atrae multitudes que gritan su nombre, como parte del ciclo Todo Mundo No Río.
La cantante comparte escenario con María Betânia y Caetano Veloso, íconos brasileños, y viste diseño de autor. Prevé un derrame económico de 160 millones de dólares con dos millones de espectadores y 8.000 efectivos policiales garantizando seguridad sin incidentes.
El evento sigue recitales de Madonna en 2024 y Lady Gaga en 2025, impulsado por la ciudad para turismo y economía local.