El pecán crece en Argentina especialmente en Entre Ríos, adaptándose a suelos pobres y combinándose con ganadería, con variedades polinizadoras y reproductoras.
Requiere manejo sanitario contra sarna y chinche, y fertilización foliar con zinc para calidad de fruta; Senasa registra producciones vía Renspa y habilita plantas procesadoras.
En Concordia, INTA monitorea cinco cultivares comerciales, analizando floración, relación climática y producción para manejo regional adaptado.
Estudian flores femeninas y masculinas, impactos de lluvias, déficit hídrico, horas frío y calidad postcosecha como calibre, cáscara y rendimiento pepita.