El pastor interpreta Efesios 5 para exhortar a no vivir como necios sino como sabios, aprovechando el tiempo porque los días son malos. Insiste en entender la voluntad del Señor y no emborracharse con vino, que lleva al desenfreno.
En cambio, llama a llenarse del Espíritu Santo, que transforma como el alcohol pero positivamente: cambia el caminar, hablar y pensamientos, otorga autoridad, valentía y paz. Describe cómo el Espíritu hace hablar con salmos, himnos y cánticos espirituales, alabando al Señor en el corazón.
Explica que el lleno del Espíritu manifiesta un cambio interno profundo, volviendo a la imagen de Cristo y conquistando con sabiduría.