Pablo Echarri y Teté Coustarot discuten cómo el mundo laboral se volvió más deshumanizado y competitivo desde hace 20 años, comparado con la temática de El Método.
El actor enfatiza que los límites éticos se desdibujan y hay una cultura de hacer todo por un puesto, pero advierte que las acciones tienen consecuencias proporcionales y que ser buen compañero es buen negocio.
Coinciden en que triunfos por zancadillas son de corto aliento y pierden la confianza del entorno, mientras el actor relata su carrera sin necesidad de pisar a otros.