Martita Ford continúa el recorrido por Miami evocando la vida de su padre, el humorista Ricardo Ford, visitando lugares icónicos que él frecuentaba.
En Lincoln Road, recrean el grito famoso de Ricardo "Miami!", y en The Shop recuerdan sus compras extravagantes de jeans brillantes en tres tallas y camperas con strass por miles de dólares, donde aún lo reconocen y lo llaman genio. Martita cuenta anécdotas como cuando la atendieron sin reconocerla hasta que mencionó a su padre.
Llegan al diner en la esquina de 11 y Ocean Drive, búnker post-fiesta de Ricardo, donde pedía siempre Argentina Steak, una entraña con arroz y coliflor para el bajón después de boliches. Probaron el plato, el favorito para toda ocasión, y evocan sus desayunos de huevos y panqueques a las 7 de la mañana.
Se suma la amiga Anto, hablan de salidas nocturnas y queda pendiente una noche loca en Miami vestidos como Ricardo. El conductor prioriza el descanso profesional.