Luis Ignacio Lula da Silva empató con Flavio Bolsonaro en encuestas para las elecciones presidenciales de Brasil en octubre, con 46% contra 45% en segunda vuelta, borrando la ventaja que tenía hace cuatro meses.
A sus 80 años, Lula busca un cuarto mandato pese a caída por costo de vida, escándalos de corrupción y memoria de Lava Jato. Flavio, hijo de Jair Bolsonaro condenado a 27 años por intento de golpe, se presenta moderado.
Economía crece y desempleo en mínimos, pero jóvenes sienten malestar. Lula acelera reformas en salud, educación, combustibles y alivio impositivo, reduce jornada laboral y usa tensión con Trump para defender soberanía.