Un hombre discute por falta de seguro tras un choque, sube a la víctima al capó del vehículo y arranca a toda velocidad en un arrebato peligroso que el panel califica de locura y delito grave como puesta en peligro de la vida ajena.
Los conductores insisten en que la víctima sufrió un trauma y debe indemnizarse más allá de daños materiales, mientras urgen retirar la licencia de conducir al agresor para prevenir repeticiones.
Comparan el caso con la política de tolerancia cero de Giuliani en Nueva York, donde sanciones fuertes a delitos menores evitan escaladas mayores y generan conductas cívicas.