La cantante Gladys, conocida como La Bomba, ingresó a la casa de Gran Hermano como reemplazo de la Maciel, quien abandonó por problemas legales y crisis de nervios. Ya desde antes de entrar, Gladys rompió reglas básicas como el aislamiento, generando expectativa por su impacto explosivo en el reality.
En una entrevista, Gladys se presenta como una mujer hogareña que disfruta limpiar y lavar, pero con sueños grandes que persigue. Afirma que su esencia no cambia, es la misma en la vida personal y artística, y se describe como bendecida y una bomba en el escenario.
Dentro de la casa, Gladys promete jugar a su manera, siendo estratégica y competitiva. Interactúa con los participantes, rechazando romances pero admitiendo halagos, como el flirteo de un compañero al que considera un ganador. Muestra su carisma con frases como "torta para mis reinas" y aclara límites: hasta un pico, nada más.
La dueña de la pollera amarilla se reinventa una vez más, como lo hizo en el Bailando, abriendo un local de empanadas y en Masterchef con Luis Ventura. Su entrada promete cruzadas intensas en el reality.