Germán Kraus contó anécdotas de la serie Dibu, donde fingían grabar escenas repetidas para una parodia años después, con Alberto Martin yendo a buscarlo diariamente. Explicó cómo el muñeco inicial era espantoso con cabeza que se caía y usaban cromas verdes fallidas.
El director Oliveri propuso trabajar con sentimientos como un hijo diferente para conectar con el público, usando un libreto enrollado. Destacó la innovación de mezclar actuación y animación semanal, cara por los 50 dibujantes.
Kraus recordó hablar con la voz de Dibu en estudio y locutora, humanizando al personaje animado.