Gauchos argentinos contratados por Buffalo Bill actuaron en su circo en Europa en 1891, compartiendo escenario con cowboys e indios sioux en el espectáculo más grande del mundo, que albergaba 22 mil espectadores.
Eduardo Casay, terrateniente de Rawson cerca de Chivilcoy, convenció al showman de incluir a los mejores jinetes argentinos tras ver el show en Francia; envió 200 potros salvajes y seleccionaron a 10 gauchos que cobraron 120 pesos oro por mes más propinas durante cuatro meses.
Zacarías Martínez, gaucho local, se hizo famoso al enlazar un caballo desbocado durante un desfile en Londres frente al Palacio de Buckingham, evitando una tragedia, y fue invitado a palacio por la reina Victoria, quien elogió su lazo ahora en el Museo de Luján.
Los gauchos protagonizaron anécdotas como montar un potro bravo en el parque real ante la guardia, ganando aplausos de la reina y lores; Zacarías está sepultado en Rawson, donde su historia se preserva en una estancia antigua.