El 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas, el presidente John F. Kennedy fue asesinado durante un desfile por Lee Harvey Oswald desde la biblioteca local, según la versión oficial, en un magnicidio que conmocionó al mundo.
La caravana presidencial avanzaba por Plaza Dealey cuando sonaron los disparos. Jacqueline Kennedy, en shock, pidió ayuda mientras su esposo agonizaba. Oswald, exmarino que vivió en la Unión Soviética, fue silenciado dos días después por Jack Ruby, dueño de un local nocturno ligado a la mafia, quien lo mató frente a las cámaras y murió en prisión en 1967.
Nuevos análisis refuerzan la teoría de un segundo asesino, ya que Oswald declaró ser un "idiota útil". En la plaza, un hombre abrió un paraguas y otro levantó la mano derecha en señal inequívoca justo cuando pasaba Kennedy, convirtiéndose en testigos mudos del crimen.
El misterio persiste en el aire tras décadas de oscuridad sobre detalles del caso. Marcelo García cerró la edición de 26 Historia destacando hechos que forjaron el pasado.