El conductor arremete contra el plan económico de Javier Milei, comparado con el de Cavallo, que cierra fábricas como John Foo, deja a 300 empleados en la calle y hunde a la clase media en la pobreza, depreciando salarios hasta que ingenieros cobren 40 dólares.
Reclama empatía al presidente, que no conoce el hambre, el frío ni el olor del guiso popular, sin familia ni hijos, y critica a su entorno como Adorni, Karina Milei y Sturzenegger por falta de corazón y soberbia, mientras mamás luchan por alimentar pibes y viejos sufren sin garrafas en invierno.
Propone dar vuelta la Argentina: sacar a los "chorros" y "hijos de mil putas" políticos de 70 años que roban todo, desde Lázaro Báez hasta gobernadores millonarios, y poner arriba gente honesta como mozos viejos, economistas reales y pibes útiles de universidades, volviendo a valores de "buen día" y convivencia.
Incluye clip de Milei defendiendo su programa contra ataques de empresarios y opositores que buscan romper el equilibrio fiscal, pero el conductor rebate que ignora el sufrimiento real, genera desilusión en votantes y es casta cínica sin amor al prójimo.
En cierre con panelistas, enfatiza que cualquiera gobierna así, pero el arte de gobernar requiere franqueza, escuchar al pueblo y no mentir sobre aplausos mundiales ni reinventarse a los 40 años sin oportunidades iguales.