La Nacion + sociedad Hambre de futuro

Comunidades nivaclé en Formosa sufren muertes por falta de ambulancias y salud

Tensión: intercambio (20°) Sesgo: favorable (+60) Eje político: Centro Izquierda

Las comunidades nivaclé en Formosa enfrentan una crisis humanitaria con falta de agua potable, viviendas precarias de chapa que se vuelan con el viento y ausencia total de servicios básicos como electricidad, que está a 60 kilómetros de distancia.

La salud es un drama: no hay sala cercana, la más próxima queda a 100-120 kilómetros y solo atienden una vez al mes. En emergencias, las ambulancias no responden por falta de combustible o vehículos, lo que ha causado muertes como la de familiares que esperaron ayuda en vano mientras agonizaban.

El pueblo nivaclé no está reconocido ni por la provincia de Formosa ni a nivel nacional, sin personería jurídica ni tierras tituladas, atrapados entre fronteras argentino-paraguayas y discriminados como "indios paraguayos". Jóvenes como Romina sueñan con ser enfermeras, pero Formosa exporta talento indígena por falta de becas y apoyo.

Familias como la de Amina López o Teresita Urquiza luchan por más tierra para chacras, agua para huertas y oportunidades educativas, enfrentando discriminación en escuelas donde los llaman "muertos de hambre" o "indios sucios". Iniciativas como paneles solares y hornos de ladrillos ofrecen esperanza mínima, pero claman por reconocimiento y diálogo intercultural.

Expertos destacan el actorazgo creciente de los indígenas y la necesidad de invertir en jóvenes para retenerlos en la provincia, recordando que los ancianos vivían sanos del monte antes de estas carencias.