Durante los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, la estadounidense Carla Lee DeVries obtuvo el autógrafo de Adolf Hitler en su billete y lo besó sorpresivamente en la tribuna principal del estadio olímpico.
El incidente ocurrió el 15 de agosto durante la prueba de 1500 metros natación. Hitler firmó sonriente, pero ella se abalanzó sobre él dos veces, en una escena filmada pero censurada por la propaganda nazi.
El Führer reorganizó su seguridad, despidiendo o ejecutando agentes. DeVries, productora de leche de California, dijo actuar por impulso porque Hitler parecía amable.
Murió en 1985 a los 92 años sin revelar motivos profundos. El evento mostró el uso propagandístico de los Juegos por el régimen nazi.