Trabajadores venezolanos marcharon en Caracas el 1 de mayo exigiendo salario mínimo acorde, rechazando el ingreso mínimo de 240 dólares anunciado por Delcy Rodríguez, plagado de bonificaciones sin impacto laboral. El salario mínimo está congelado en 130 bolívares o 27 centavos de dólar.
Edmundo González Urrutia apoyó: trabajar en Venezuela no garantiza vivir, merecen salario digno. Similar en Europa con marchas por mejoras laborales.