En el Día del Trabajo, Cristina Pérez moderó un debate con cuatro trabajadores que expusieron realidades opuestas en la Argentina: reconversión exitosa, migración por oportunidades, precariedad extrema y lucha por la industria nacional. Verónica Pietropablo, administrativa del Hospital Garrahan, contó cómo complementa su sueldo manejando Uber y falló en un emprendimiento de almohadillas térmicas por costos prohibitivos y falta de tiempo.
Tomás, ingeniero civil de 26 años, migró de Buenos Aires a Neuquén por un puesto en yacimientos petroleros, construyendo ductos para exportación, y destacó la adaptación pese a la incertidumbre inicial y el boom inmobiliario local. Martín Nadler de Lumilagro celebró la apertura de 15 locales con 60 puestos nuevos en ventas y logística, gracias a importaciones chinas que bajaron costos y abren exportaciones a Nueva Zelanda.
Miguel Ángel Richardulli de FATE defendió la mano de obra argentina en cubiertas para camiones, rechazó importaciones como colonialismo y anunció resistencia con un proyecto de ocupación temporal ante la Legislatura bonaerense, tras un cierre sin preventivo de crisis pese a ganancias previas de 192 millones de dólares.
En reflexiones finales, chocaron posturas: Martín apostó por servicios y exportaciones post-reconversión, Miguel por industria local, Verónica por lucha política contra decisiones que destruyen empleo y Tomás por esperanza joven. Pérez sumó sus historias a un video presidencial de "ladrillitos", rechazado por Miguel por no reactivar fábricas.