Un remisero de Salta recogió a una joven cerca del cementerio que pidió ir a un motel conocido, ofreciendo pagar lo que sea porque "quiero sentir a un hombre". El taxista, llamado Juan Carlos, aceptó y todo parecía normal hasta el acto sexual.
De repente, la mujer arrodillada mostró ojos en blanco, generando pánico en el remisero que llamó ayuda. Al llegar el personal, la habitación estaba vacía y la casa de donde la recogió resultó abandonada e iluminada falsamente. El hombre sufrió un shock y quedó internado.
El panel reaccionó con miedo y chistes, calificándolo como experiencia escalofriante cerca de cementerios.