Tati Leclerc llegó primera al departamento de Alejandro Salazar, muerto por propofol el 20 de febrero, antes que la familia, y según testigos manipuló su celular mientras gritaba y lloraba más que la hermana.
Imágenes de cámaras muestran a Leclerc con seguridad ingresando a las 17:05, médicos del SAME intentando reanimación a las 17:07, sin desorden en el lugar ni signos de agonía; la hermana vio a Leclerc revisando el teléfono.
"Yo no sé nada, te juro", le dijo Leclerc a la hermana Victoria Salazar, quien describe su reacción exagerada; una mujer rubia (no Delfina Lanusse) entró sin tablet y salió con una del departamento.
Leclerc enfrenta pesquisa por desvío de remedios del Hospital Rivadavia y posible sustracción de pruebas; borró posteos de viajes en Instagram y fue la última en contactar a Salazar.
Otras "chicas" y amigas del círculo, incluyendo posibles del gimnasio o viajes a Colombia, complican la escena del crimen sin desorden evidente.