Un delincuente bajo efectos de estupefacientes sorprendió por detrás a un nene de 12 años camino al colegio en Tolosa, partido de La Plata, lo tiró al suelo con una llave brutal, le robó la mochila, buzo, remera y celular, todo grabado por cámara de seguridad a primera hora de un jueves.
Los conductores del programa repiten las impactantes imágenes del rastrero zombi que casi le rompe el cuello al chico, bolsiquea sus cosas y huye enganchándose en un poste, mientras un vecino alerta a la policía aunque la gente teme intervenir por miedo a tiros.
Panelistas y espectadores indignados en línea telefónica piden mano dura contra estos parásitos: quebrarlos en dos, pena de muerte, trabajo comunitario en lugares inhóspitos sin comida, o linchamiento ciudadano, criticando la impunidad, abreviados y derechos humanos que los protegen.
Recuerdan casos como Morena Lanús, asesinada por motochorros, y advierten que estos golpes marcan de por vida a los pibes, que dejan de ir solos al colegio por pánico, mientras los rastreros venden celulares baratos sin remordimiento.