La cumbre en Santa Marta, Colombia, con Países Bajos reunió a productores de hidrocarburos del Sur Global para debatir los retos específicos de la transición energética y económica, ante la dependencia de exportaciones de petróleo y gas. Ana Carolina González Espinosa, directora senior del Instituto de Gobernanza de Recursos Naturales, resaltó que es la primera vez que se centran las perspectivas de estos países, incluyendo gobiernos locales y subnacionales.
La experta enfatizó la conexión con la COP31 y la presidencia brasilera de la COP30 para definir hojas de ruta más allá de combustibles fósiles. Criticó la ausencia de ministerios de hacienda, energía y empresas petroleras estatales. Explicó las complicaciones por el desigual desarrollo de energías limpias en los 14 países donde trabaja su instituto.
La guerra en Medio Oriente y Ucrania incrementó precios e inseguridad energética, tentándolos a expandir explotación a corto plazo, pero resaltó la necesidad de apostar por renovables para independencia. En América Latina, desigualdades por matrices energéticas: alta hidroenergía regional, pero importadores centroamericanos sufren precios altos, mientras exportadores como Brasil, Guyana y Argentina reciben rentas extras pero enfrentan riesgos.
González Espinosa indicó que la crisis aceleró inversiones en renovables en 2022, y urgió planificación gradual autónoma por país.