El pastor compara a los parientes difíciles con un "bebé de brea" del cuento del hermano conejo, ilustrando relaciones familiares pegajosas sin comunicación, como madres quejumbrosas o hermanos malhumados.
En 1 Samuel 22:1, David huye a la cueva de Adulán y sus hermanos, antes hostiles como Eliab que lo increpó por orgullo, se unen a él como aliados contra el rey Saúl, desertando del ejército.
El predicador menciona la familia de Jesús, que no creía en él: sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas lo consideraban loco y querían llevarlo, mientras vecinos intentaron despeñarlo en Nazaret según Lucas 4:29.
Consejos: no controlar el comportamiento familiar ni permitir que interfiera en la misión divina, como hicieron David y Jesús, priorizando agradar a Dios sobre complacer a la familia.