Los panelistas de Desayuno americano comparten sus primeros trabajos desde niños en una charla divertida y nostálgica.
Una cuenta que a los 10 años se ofreció a repartir volantes en una rotisería por 5 pesos y se llevaba comida; otra atendió en casa de fotos en Cabildo donde iba Graciela Alfano; una vendió bata en canal de TV por 4 horas y lo odió.
Otras anécdotas incluyen trabajar en pizzería a los 14, como camarógrafo hijo de veterano, en casa de comidas rápidas como empleada del mes, vendiendo maniquíes médicos haciendo RCP, repartiendo diarios en bicicleta y de moza en peña santiagueña.
Mencionan experiencias insólitas como producción con maltratador serial o boletería en terminal de ómnibus.