El Cristo, tallado en madera europea hace 335 años por orden de Charlo, fundador del pueblo, no puede restaurarse por su madera única irremplazable. Gente camina hasta 43 km desde Río Cuarto. Locales relatan que el Cristo articulado llegó en carreta hacia Buenos Aires, pero una tormenta lo dejó en un rancho de Reducción, donde se construyó la iglesia actual.
En la plaza, curas confiesan y dan la hostia a puertas abiertas. La misa central se hizo a cielo abierto por la multitud. Arbustos podados forman manos gigantes, aviones, dinosaurios y figuras. El padre Daniel, cura sanador, atiende fieles. El techo de la iglesia, pintado en 1700 por congregación romana, muestra batallas con malones.
Becky Sola, reduccionera de 83 años, ayuda en la iglesia y cuenta la historia de boca en boca de sus antepasados. Fieles de Buenos Aires, Rosario y Zárate peregrinan. La réplica del Cristo recorre mientras el original permanece fijo.