El 1 de mayo generó manifestaciones mundiales por derechos laborales, con actos desde madrugada en La Habana donde Miguel Díaz-Canel convocó seguidores contra amenazas estadounidenses y bloqueo petrolero.
En Estambul, la policía turca detuvo a 575 personas que intentaban llegar a plaza Taksim pese a restricciones, mientras en París 100.000 denunciaron empeoramiento de condiciones laborales.
En Alemania, el Día del Trabajo tuvo tono reivindicativo por estancamiento económico y recortes sociales temidos en pensiones y salud; en Nuremberg, Yasmin Fahimi de la Confederación Alemana de Sindicatos criticó a políticos que tildan de vagos a empleados exigiendo más trabajo.