Un ladrón encapuchado atacó por la espalda a un nene de 12 años a las 6:26 de la mañana en Tolosa, lo golpeó, lo revolvió contra el asfalto, le robó la mochila con celular, el buzo y la remera, dejándolo semidesnudo en la calle fría.
Las imágenes de 25 segundos muestran el terror del chico que levanta las manos por miedo a ser asesinado o violado; el delincuente lo palpa, lo desnuda y huye tropezando con un poste de basura, una columna y enganchándose, perseguido por un vecino y una moto cómplice.
Panelistas indignados lo llaman "cobarde", "rata", "fisura" y "lacra", destacan el trauma imborrable similar a otros casos como el femicidio de Lanús por celular, critican la justicia laxa y reclaman penas duras mientras el agresor, adicto y reincidente, sigue libre pese a ser identificable en el barrio.
El nene, a cuadras de casa, no se resistió; vecinos alertaron pero no lo atraparon aún. El robo violento arruina la autonomía infantil y obliga a escoltas parentales constantes.